La discusión entre David Fernández de la CUP-AE y un diputado del PP en el marco de la Comisió d'Interior del Parlament de Catalunya, son de esas que contienen todos los elementos que permiten entender cual debe ser el papel de un representante de la izquierda en las instituciones. Un papel nada agradable, por cierto, porque hay que tener mucho estómago para aguantar con serenidad a ciertos individuos y su demagogia.
Ada Colau, representando a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, pudo desahogarse en su intervención en el parlamento despachándose a gusto con el supuesto experto representante de la banca. David Fernández debe moderar sus palabras respetando ciertas exigencias formales, pero debe también ser capaz de expresar con claridad y contundencia la misma indignación y la misma beligerancia, mostrando sin la menor contemplación o tibieza las barreras que separan a unos y a otros, sin eludir enfrentamientos, escenificando estrategias de ruptura y colocando los principios políticos por encima de otras consideraciones.Cuando la CUP-AE habla de ser el "caballo de Troya" de los movimientos sociales en el Parlament, el mensaje es claro: somos diputados y diputadas, parecemos uno más de vosotros, pero no lo somos, somos de los otros, de los que reciben palos de la policía, pelotazos de goma y notificaciones de embargo. Por eso la intervención de un diputado de izquierdas en un parlamento debe ser lo más parecido a la intervención de la portavoz de la PAH, y su actitud, la misma que mostró en su momento Ada Colau al negarse a retirar los insultos: intransigencia e inflexibilidad ante los políticos, asesores y expertos que impulsan e implementan políticas que matan, destruyen e hipotecan por mucho tiempo las condiciones de vida de la mayoría.
Otros y otras deberían tomar ejemplo.
SI QUIERES VER LA DSICUSIÓN EN LA COMISIÓ D'INTERIOR:
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=yMTnIzPzAUc