3 de marzo de 2013

Nada más que una asamblea

Hay momentos en la vida en que nos encontramos en una encrucijada. Ante un cruce que bifurca en múltiples opciones el camino por el que vienes transitando. Lo único seguro, si es que algo se puede afirmar con certeza en esta vida, es la imposibilidad de volver sobre tus pasos o de seguir en línea recta como si nada ocurriera. Como un caballo de tiro con anteojeras en su brida.
Seguimos adelante con la desgracia, o la suerte, de no tener un cochero que nos arree en una u otra dirección.De nosotros depende.
De ti depende. Con esta sentencia se anunciaba la asamblea del sindicato de trabajadores y trabajadoras del cine y el audiovisual que se ha celebrado este sábado dos de marzo. También en una encrucijada la crisis nos arrastra al abismo a los técnicos que curramos en audiovisuales, y nos obliga a replantearnos la existencia. Nuestro ser y nuestro estar.
El sindicato puede dejar de existir.
Más paro, más precariedad, cada vez más y más bajas que ponen a un sindicato que se financia con las cuotas de sus afiliados y afiliadas en la picota.
Pero el dinero no hace la felicidad. Tampoco hace un sindicato. Un sindicato se sustenta en el éxito de su proyecto político, y el nuestro languidece ante el individualismo, el miedo, la falta de conciencia, la ignorancia en general y la poca cultura sindical, en particular, de la que gozamos los españolitos.
Seguro que quienes hemos dirigido el sindicato durante los últimos años hemos hecho muchas cosas mal, pero esto pone en evidencia que hemos hecho muchas cosas. Por lo que a mi respecta, pienso que hemos hecho todo y de todo, y a estas alturas estamos faltos de ideas nuevas, de  propuestas fértiles, estimulantes, revulsivas.
La asamblea fue una muestra de ello.
De ti depende.
Pero yo con lo que tengo, me basta y me sobra. Con mi carga, me refiero, con mis problemas.
Un camino, dos caminos, tres caminos.
Derecha, centro, izquierda. Centro, izquierda, derecha.  Izquierda, derecha, centro. Derecha, izquierda, centro. Izquierda, centro, derecha. Centro, derecha, izquierda.
¿No será que al final de todos y cada uno de estos caminos nos aguarda un precipicio escarpado de afiladas rocas, el abismo infinito?
Tal vez debamos salir  del camino y atravesar el campo.